En una tranquila mañana de
domingo del mes de Marzo, con aquel sol que intenta romper con el más crudo
invierno, el apacible Enric Soler ha tenido el gran detalle de invertir una
mañana para enseñarme su proyecto con la ilusión y el orgullo que se merece.
Su pequeña bodega tiene como epicentro el pueblo de Sabanell, situado a unos cuantos kilómetros de Vilafranca del Penedés, en un entorno único cobijado al norte por las montañas de Montserrat y al sur por la cordillera pre-litoral.
Su pequeña bodega tiene como epicentro el pueblo de Sabanell, situado a unos cuantos kilómetros de Vilafranca del Penedés, en un entorno único cobijado al norte por las montañas de Montserrat y al sur por la cordillera pre-litoral.
Para ensamblar sus dos Cuvèes (Nun e Improvisació), Soler cuenta con dos viñedos de características bien diferentes, ya sea por su ubicación o bien por el origen de sus suelos.
En el caso de “Vinya Espenyalluchs”, se trata de un
viñedo con una superficie que no llega a 1 hectárea plantada de la variedad
Xarel·lo; con una orientación noreste, un factor de gran importancia ya que
ayuda a producir uvas con una maduración óptima sin perder acidez, y el origen
de los suelos es arcilla.
La otra viña propiedad de Enric Soler, y de gran valor sentimental ya que ha sido un legado de su abuelo, es “Vinya dels Taus”, con una superficie de poco menos de 1 hectárea de Xarel·lo que puede alcanzar los 80 años de edad, sobre suelos con base de arenas.
He tenido la oportunidad de
probar Nun 2014 de las barricas y cabe destacar que este vino proviene de una
añada marcada por un invierno de pocas precipitaciones, seguido de una
primavera fresca que ha retrasado la brotación de las viñas. La primavera ha
transcurrido con temperaturas moderadas y con precipitaciones regulares (sobre
todo en el mes de Abril). El verano no ha sido demasiado soleado, con
frecuentes precipitaciones y en general con los cielos tapados. La vendimia se
realizó entre el 20 y el 27 de Septiembre con un estado sanitario excepcional y
con buenos niveles de azúcar.
Sala de Crianza |
Se podría avanzar que se trata de una muy buena
añada de este vino, y en la línea de versiones anteriores destacan notas de
frutas de hueso, pieles de naranja y flor de azahar. En el paladar tiene cierto
volumen, una buena intensidad frutal que recuerda a melocotones y ciruela de
Mirabelle, acompañado de notas especiadas provenientes de la madera que
potencia un elegante final.